<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Aula Juan XXIII</title>
	<atom:link href="http://www.aulajuanxxiii.com/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.aulajuanxxiii.com</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Mon, 21 May 2012 01:14:14 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.2.1</generator>
		<item>
		<title>Ascensión del Señor</title>
		<link>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/ascencion/</link>
		<comments>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/ascencion/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 17 May 2012 11:01:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fr. Benjamín Monroy, OFM</dc:creator>
				<category><![CDATA[Homilías]]></category>
		<category><![CDATA[20 de mayo de 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Marcos 16 15-20]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aulajuanxxiii.com/?p=4413</guid>
		<description><![CDATA[7o Domingo Pascua Homilía Dominical: Fray Benjamín Monroy, OFM Hace unos días vi una película cuya historia se desarrolla en una isla griega. En esa isla existe una costumbre ancestral. Cuando los novios contraen matrimonio, beben vino del mismo vaso y luego lo rompen para significar que nadie puede romper su unión. A través de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>7o Domingo Pascua</p>
<h3>Homilía Dominical: Fray Benjamín Monroy, OFM</h3>
<p>Hace unos días vi una película cuya historia se desarrolla en una isla griega. En esa isla existe una costumbre ancestral. Cuando los novios contraen matrimonio, beben vino del mismo vaso y luego lo rompen para significar que nadie puede romper su unión. A través de este gesto quieren mostrar que su unión es para siempre. El vaso roto es, paradójicamente, el símbolo de un amor que no se rompe. Sin embargo es un símbolo inerte, estático, incapaz de ayudar a los que se aman. Incluso los pedazos de vidrio se tiran a la basura, como sucede a menudo con tantos amores que se rompen y se tiran a la basura porque nacieron rotos. Rompieron el vaso, pero no fueron capaces de romper el orgullo y el egoísmo que impedía la unión.</p>
<p>Jesús también nos da un símbolo de amor. Luego de habernos amado de todas las formas posibles —incluso hasta dejar su vida en una cruz— nos entrega al final de su paso por este mundo un símbolo de amor: la ascensión. Contrariamente al vaso roto, este es un símbolo abierto, dinámico, lleno de vida. Así es precisamente la naturaleza del amor. Jesús no rompe un vaso y se va, más bien abre un horizonte: el cielo, el Padre, el amor eterno. El vaso roto no pude mantener el amor de quienes lo han roto. En cambio, la ascensión de Jesús es el símbolo y la promesa de una nueva presencia de Cristo entre los suyo. </p>
<p>En efecto, la subida al cielo no es signo de una separación —como la ruptura del vaso no es símbolo de un amor roto— sino, al contrario, de un amor inquebrantable, indestructible. Con la ascensión al cielo Jesús nos quiere decir: “Ahora estaremos unidos para siempre. El cielo se ha abierto. La vida eterna, el amor eterno están a su disposición ya desde ahora”. El Señor sigue presente y actúa ahora a través de nosotros.  </p>
<p>Mientras los discípulos veían a Jesús alejarse, unos hombres vestidos de blanco les reprocharon: “¿Qué hacen allí parados, mirando el cielo?” El reproche es porque se han quedado parados. No han entendido todavía que ahora ellos deben tomar la bandera, que les ha llegado su tiempo, que la Ascensión es la hora de la madurez. Es como si Jesús les hubiera dado un empujón para que ahora ellos continuaran la carrera que él había comenzado. </p>
<p>Ante las dificultades, los problemas, los retos que nos plantean continuamente los tiempos, la sociedad y el mundo, no podemos quedarnos paralizados por el miedo o el desconcierto. No podemos tampoco quedarnos parados mirando al cielo, esperando que Dios baje a curar nuestras enfermedades y a dar el pan a los hambrientos. Somos nosotros los que tenemos que resolver los problemas de cada día. Eso sí, Jesucristo no nos abandona a nuestra propia suerte. Él está con nosotros apoyándonos desde dentro con su Espíritu. Con la fuerza del Espíritu seguimos intentado construir el Reino de Dios en este mundo.</p>
<p>El reproche que hacen los hombres vestidos de blanco a los discípulos no es porque están mirando el cielo, sino porque se quedan parados. Nos hace bien mirar el cielo. Tenemos que hacerlo. Si solo miramos la tierra se nos achican los horizontes, quedamos atrapados en las preocupaciones de la vida cotidiana: el trabajo, el dinero, el éxito, nuestros rencores y miedos. San Pablo nos invitaba en la segunda lectura a mirar al Padre del cielo que es el “Padre de todos, que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos”. </p>
<p>Miremos el cielo para recordar que no somos solamente polvo de la tierra, sino también aliento de vida divina. Miremos el cielo para no olvidar que fuimos creados no para estar eternamente en la tierra, sino para un proyecto de amor que debemos descubrir y celebrar cada día a través de la oración, de la escucha de la Palabra de Dios, de la práctica del bien. Miremos el cielo porque es el destino de nuestro corazón.</p>
<p>Pensar en el cielo nos llena de esperanza cuando estamos a punto de desesperar. Pensar en el cielo nos da la fuerza que permite sacrificarnos por amor cuando el sentimiento de amor parece que se extinguió. Pensemos en el cielo para experimentar la alegría de seguir amando a aquellos que creíamos haber perdido, pero que siguen vivos en el amor eterno de Dios.<br />
No miramos el cielo para conocer los detalles del futuro, puesto que el futuro está ya en el presente sobre la tierra. La Ascensión de Jesús al cielo es una llamada a descender a la realidad de cada día. Ahí es donde lo encontramos ahora. Ahí es donde nos está esperando. </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/ascencion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Evangelio Domingo de la Ascensión del Señor</title>
		<link>http://www.aulajuanxxiii.com/evangelio_reflexiones/evangelio-domingo-de-la-ascencion-del-senor/</link>
		<comments>http://www.aulajuanxxiii.com/evangelio_reflexiones/evangelio-domingo-de-la-ascencion-del-senor/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 17 May 2012 11:00:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Evangelio de Marcos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciclo B]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelio y Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[20 de mayo de 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Marcos16 15-20]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aulajuanxxiii.com/?p=4408</guid>
		<description><![CDATA[Subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Marcos 16, 15-20 En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: &#8220;Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Éstos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #ff0000;"><em>Subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios.</em></span></p>
<h3>Marcos 16, 15-20</h3>
<p>En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: &#8220;Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Éstos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos&#8221;.</p>
<p>El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes, y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación con los milagros que hacían.</p>
<p>Palabra del Señor.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aulajuanxxiii.com/evangelio_reflexiones/evangelio-domingo-de-la-ascencion-del-senor/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>7º Pascua. La Ascensión del Señor (Mc 16, 15-20)</title>
		<link>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/7%c2%ba-pascua-la-ascension-del-senor-mc-16-15-20/</link>
		<comments>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/7%c2%ba-pascua-la-ascension-del-senor-mc-16-15-20/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 17 May 2012 10:59:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pbro. Pedro Olalde</dc:creator>
				<category><![CDATA[Homilías]]></category>
		<category><![CDATA[20 de mayo de 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Marcos 16 15-20]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aulajuanxxiii.com/?p=4410</guid>
		<description><![CDATA[Homilía/Oración dominical Pbro. Pedro Olalde Biain 1-   Jesús les dijo: Id por todo el mundo y proclamad la buena noticia a toda criatura. El que crea y se bautice, se salvará, pero el que no crea, se condenará (Jn 16,15-16). Hoy, a mí me diriges estas palabras, Jesús: Anuncia la buena noticia a los hombres, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Homilía/Oración dominical Pbro. Pedro Olalde Biain</h3>
<p>1-   <em>Jesús les dijo: Id por todo el mundo y proclamad la buena noticia a toda criatura. El que crea y se bautice, se salvará, pero el que no crea, se condenará (Jn 16,15-16).</em></p>
<ul>
<li>Hoy, a mí me diriges estas palabras, Jesús: <em>Anuncia la buena noticia a los hombres, tus hermanos. </em></li>
<li>Sí, la acumulación de bienes no es buena noticia ni tampoco la herencia multimillonaria que permita realizar todos los sueños materiales. No es buena noticia el morar en un lujoso palacio con toda clase de comodidades ni el trato con personas de alto rango.</li>
<li>La buena noticia, Jesús, eres tú, tu vida comprometida en hacer el bien, el poder imitarte en tu vida sencilla, buscando el bien de los necesitados, cultivando la relación cordial con tu Padre.</li>
<li>En este momento, quiero, mi Jesús, renovar mi decisión doble de decir, primero, un rotundo no a la vida muelle y fácil del buen comer y del bien vivir, para dedicarme, en segundo lugar, a reproducir en mí los rasgos que me asemejen a ti, mi Cristo.</li>
<li>Será mi buena noticia, si:<br />
+ Crezco, cada día en una oración cada vez más profunda.</p>
<p>+ Si conformándome con poco, puedo disponer de más para el proyecto comunitario, es decir, para tu reino.</p>
<p>+ Si aprovecho bien el tiempo y lo traduzco en la profundización de tu Palabra, que me sirva para sorprender a mis hermanos con una enseñanza viva.</p>
<p>+ Si estoy disponible para acompañar y hacer el bien a quien pueda.</li>
<li>¡Oh, Jesús, cómo quisiera yo que, cada momento, pudiera dar un paso para acercarme al ideal de tu vida! Sí, avanzar cada vez más rápido a una vida de entrega, aunque sangre el corazón.</li>
</ul>
<p>2-   <em>A los que crean, les acompañarán estas señales: expulsarán demonios, en mi nombre, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes con sus manos, y, aunque beban veneno, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos se curarán (16,17-18).</em></p>
<ul>
<li>Tú, Jesús, me aseguras que a los que crean, nos acompañarán estas señales: + <em>Expulsarán demonios en tu nombre. </em>Sí, deseo empezar por expulsar mis propios demonios: dar muerte a todo aquello que es un peso muerto en mi vida para hacer el bien. Expulsar de mis hermanos los demonios de la ignorancia, preparando esmeradamente la explicación de la Palabra. Expulsar el demonio del consumismo para atender más al capítulo de la solidaridad.<br />
+ <em>Hablarán en lenguas nuevas. </em>Hablar en lenguas nuevas es hablar con el lenguaje del amor, que es el de la comprensión y la fraternidad. ¿Sé hablar en lenguas? ¿Sé hablar en el lenguaje del amor? ¿Construyo o destruyo con mis palabras? Señor Jesús, lejos de mí el uso del lenguaje viperino. Que siempre pueda hacer uso de palabras portadoras de vida.</p>
<p>+ <em>Agarrarán serpientes con sus manos. </em>Es una invitación a vivir en armonía con el mundo de la naturaleza, el cosmos, los hombres y los animales. ¡Ojalá fuera dueño de mí para transmitir quietud, paz y unidad!</p>
<p>+ <em>Y aunque beban veneno, no les hará daño. </em>Deseo, Jesús, estar como tú lleno de Dios para regalar vida allí donde me encuentre. Entonces esta vida del Espíritu contrarrestará los males, los venenos que a diario nos envenenan a los humanos.</p>
<p>+ <em>Impondrán las manos a los enfermos y éstos se curarán. </em>Como tú imponías las manos y curabas, así pueda yo, Jesús, en tu nombre, transmitir vida y amor a los hermanos. Que cada palabra que salga de mi boca sea una bendición para quien la oiga, y reciba la bendición de tu Espíritu Santo.</li>
</ul>
<p>3-   <em>Después de hablarles, el Señor Jesús fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios (16,19).</em></p>
<ul>
<li>Deseo vivir este misterio último de tu vida, con gran fervor, como quien desea vivamente participar de este momento de tu gloria, Jesús.</li>
<li>Te hiciste presente a los Once cuando éstos estaban a la mesa. Yo me sitúo al lado de los Apóstoles y anhelo con fe viva tomar parte en la escena.</li>
<li>Te muestras vivo después de las escenas sangrantes de tu crucifixión en el Calvario. ¡Oh, qué fuerza interior tan grande siento en mí, cada vez que te evoco como el gran Viviente, vencedor de la muerte!</li>
<li>Las mandíbulas desgarradoras de la muerte (E. Bloch) han sido aniquiladas definitivamente por ti, Jesús, que con tu resurrección has encendido en el túnel de la vida un faro luminoso.</li>
<li>La mayor utopía de la existencia humana se ha cumplido en ti, que has abierto un camino nunca soñado antes.</li>
</ul>
<p>4-   <em>Después de hablarles, el Señor Jesús fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios.</em>Con estos trazos verbales tan sencillos describe Marcos el fenómeno de la ascensión.</p>
<ul>
<li>La “ascensión” hace referencia a un movimiento hacia arriba, es decir, “por encima de los cielos” (Ef 4,10). Pero eso es un lenguaje condicionado por la época. La afirmación esencial del NT sobre la ascensión es que Jesús está ya en la “gloria del Padre”, desde donde enviará el Espíritu Santo a sus seguidores para revestirlos de la “fuerza que viene de lo alto”.</li>
<li>¡Qué hermoso que tú, Jesús crucificado, ya has entrado en la “gloria” del Padre y desde ella te sigues mostrando misteriosamente a nosotros, como hace 2000 años lo hicieras con Pedro, Cleofás y la Magdalena.</li>
<li>Sí, mi Cristo, la ascensión no es más que esta aparición tuya al grupo de tus discípulos, reunidos como núcleo de la nueva comunidad, que lo vieron por última vez en la despedida. Y ahora sigues, de igual forma mostrándote a los que caminamos en fe y esperanza.</li>
<li>Sí, Jesús, sigues apareciéndote y asegurándome la verdad del plan salvador del Padre de asociar a la humanidad en tu cielo de gloria, donde participaremos de tu felicidad.</li>
<li>¿Cómo expresarte mi gratitud con mis pobres palabras a ti, mi Señor, que me sorprendes cada vez que caigo en la cuenta de tu proeza salvadora, que has realizado con los humanos?</li>
</ul>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/7%c2%ba-pascua-la-ascension-del-senor-mc-16-15-20/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Amor Genuino</title>
		<link>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/4396/</link>
		<comments>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/4396/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 10 May 2012 11:01:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fr. Benjamín Monroy, OFM</dc:creator>
				<category><![CDATA[Homilías]]></category>
		<category><![CDATA[13 de mayo de 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Juan 15 9-17]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aulajuanxxiii.com/?p=4396</guid>
		<description><![CDATA[6o Domingo Pascua Homilía Dominical: Fray Benjamín Monroy, OFM Las lecturas nos hablado del amor. El amor es la esencia de Dios, la esencia de Cristo y, por lo tanto, la esencia del cristiano. Estamos ante el proyecto central del cristianismo. Y nadie mejor para hablarnos de esto que san Juan evangelista, quien se definía [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>6o Domingo Pascua</p>
<h3>Homilía Dominical: Fray Benjamín Monroy, OFM</h3>
<p>Las lecturas nos hablado del amor. El amor es la esencia de Dios, la esencia de Cristo y, por lo tanto, la esencia del cristiano. Estamos ante el proyecto central del cristianismo.</p>
<p>Y nadie mejor para hablarnos de esto que san Juan evangelista, quien se definía a sí mismo como “el discípulo amado”. Juan no habla de memoria o simplemente de oídas. Él es testigo. Está empapado del amor de Dios. Así sucede con aquellos que se sumergen en el océano del amor divino. Salen empapados de amor, escurriendo amor. Se les nota enseguida: por su forma de ser y de hablar, por su manera de tratar a los demás. Por todos sus poros brota gratuitamente el amor. </p>
<p>Al definir a Dios como amor, san Juan introduce una novedad. En el AT se identificaba a Dios, sobre todo, con el poder, la majestad, la justicia, la trascendencia absoluta. Juan no dice que Dios sea fuerza, majestad, grandeza, infinitud. Ciertamente que es todo esto. Pero es, sobre todo, un amor cercano que en Jesús de Nazaret se concretizó en la curación de los enfermos, en su opción por los pobres, en su mano tendida a los necesitados, en el amor a sus discípulos a los que llama “amigos”.</p>
<p>San Juan nos da una clave de lectura muy importante: el amor sólo puede entenderse en dimensión divina. En su origen es cosa de Dios y no nuestra. Hay que tener muy en cuenta esta clave de lectura para no perdernos. </p>
<p>En efecto, como el amor es una necesidad imperiosa y no hay abundancia de amor genuino, ha surgido una amplia gama de sustitutos del amor: amor de consumo, píldoras del amor, amor por internet, amor comprado, amor de usar y tirar&#8230; Podemos dejarnos engañar por estos sucedáneos, pero pronto descubrimos que nos dejan profundamente insatisfechos. </p>
<p>A la sociedad el encanta el amor barato, liviano, &#8220;light”. Es ese “amor” que no crea problemas, que no implica compromisos serios o duraderos, que sólo quiere comodidades, que se pueda eliminar al primer conflicto o dificultad, al que se le invierte poco y se le exigen mucho. Este “amor” no tiene dimensión divina. </p>
<p>Pero también existe amor del bueno. Desde pequeños, hemos conocido y sentido ese amor. Lo hemos sentido en las caricias, los desvelos, la preocupación y la generosidad de nuestros padres. Lo hemos sentido a pesar de las tonterías de la adolescencia y de la juventud. </p>
<p>Hemos sentido también el amor de nuestros amigos, cierto que en algunos es un amor interesado y por tanto falso. Sobre todo hemos sido bendecidos con el amor de Dios, amor incondicional.<br />
No podemos quejarnos. Sabemos lo que es el amor. Ojalá seamos capaces de dar testimonio del amor que hemos recibido.</p>
<p>Cultivemos el amor. Enamorémonos de la vida, de nuestra vocación, del paisaje y de los cielos estrellados. Enamorémonos apasionadamente de Dios y de los hermanos. Cobremos conciencia de que en cada uno de nosotros palpita el amor de Dios, que somos un pedacito del corazón divino y, por tanto, responsables de mantener este fuego del amor divino. </p>
<p>Y no nos desanimemos cuando comprobemos nuestros límites. Nuestro amor nunca es completo, siempre está en crecimiento. Pensemos en el amor de los esposos. Después de un tiempo de amor apasionado y exuberante viene la prueba. Parece como si el amor se muriera. En realidad, en estos tiempos difíciles se va gestando un amor más profundo. Por eso, no debemos desesperarnos si, a veces, el amor por nuestros hermanos nos parece débil. Ya crecerá si lo cultivamos pacientemente.</p>
<p>Y así seremos felices. Jesús nos dice: “Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea perfecta”. Quizá no acabamos de creer que la entrega a Jesucristo es una fuente de alegría capaz de renovar nuestra vida desde su raíz. Necesitamos escuchar largamente las palabras de Jesús. Su alegría nos libera de la tristeza y el desaliento que surgen cuando sentimos la tentación de desesperarnos por la situación que vivimos o por los defectos de los demás o por nuestra propia debilidad. </p>
<p>San Juan de la Cruz decía que al atardecer de nuestras vidas nos examinarán en el amor. No hay que esperar el atardecer de nuestra vida para hacer este examen. Hay que examinarnos frecuentemente para cambiar los caminos que conducen al desamor y crecer en el amor.<br />
 </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/4396/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Evangelio 6º Domingo de Pascua, B</title>
		<link>http://www.aulajuanxxiii.com/evangelio_reflexiones/evangelio-6%c2%ba-domingo-de-pascua-b/</link>
		<comments>http://www.aulajuanxxiii.com/evangelio_reflexiones/evangelio-6%c2%ba-domingo-de-pascua-b/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 10 May 2012 11:00:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Evangelio de Juan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciclo B]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelio y Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[13 de mayo de 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Juan 15 9-17]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aulajuanxxiii.com/?p=4402</guid>
		<description><![CDATA[&#8220;Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos&#8221; Juan 15,9-17 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: &#8220;Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #ff0000;"><em>&#8220;Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos&#8221;</em></span></p>
<h3>Juan 15,9-17</h3>
<p>En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: &#8220;Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.&#8221;</p>
<p>Palabra del Señor</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aulajuanxxiii.com/evangelio_reflexiones/evangelio-6%c2%ba-domingo-de-pascua-b/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>6º Pascua (Jn 15, 9-17)</title>
		<link>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/6%c2%ba-pascua-jn-15-9-17/</link>
		<comments>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/6%c2%ba-pascua-jn-15-9-17/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 10 May 2012 10:59:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pbro. Pedro Olalde</dc:creator>
				<category><![CDATA[Homilías]]></category>
		<category><![CDATA[13 de mayo de 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Juan 15 9-17]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aulajuanxxiii.com/?p=4393</guid>
		<description><![CDATA[Homilía/Oración dominical Pbro. Pedro Olalde Biain 1-  Como el Padre me ama a mí, así os amo yo a vosotros. Permaneced en mi amor. Pero sólo permaneceréis en mi amor, si obedecéis mis mandamientos, lo mismo que yo he observado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor (Jn 15,9-10). El Padre te [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Homilía/Oración dominical Pbro. Pedro Olalde Biain</h3>
<p>1-  <em>Como el Padre me ama a mí, así os amo yo a vosotros. Permaneced en mi amor. Pero sólo permaneceréis en mi amor, si obedecéis mis mandamientos, lo mismo que yo he observado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor (Jn 15,9-10).</em></p>
<ul>
<li>El Padre te ha mostrado su amor a ti, Jesús, con la comunicación del Espíritu (1,32.33). Y tú demuestras tu amor a los discípulos, dándoles la fuerza de tu amor, el Espíritu que está en ti (7,39).</li>
<li>La unión a Jesús-vid se expresa ahora en términos de amor; la fecundidad es efecto de su comunicación. Jesús habla en pasado del don del Espíritu. Juan sigue anticipando lo que sucederá a partir de la muerte y resurrección.</li>
<li><em>Manteneos en ese amor. </em>Tú, Jesús, les pides a tus discípulos que vivan en el ámbito de ese amor, como respuesta al amor que tú les has expresado. Es lo propio del Espíritu recibido: <em>el amor que responde a su amor (1,16).</em></li>
<li><em>Si cumplís mis mandamientos… </em>Recalcas, Jesús, sobre la necesidad de la praxis como criterio de la unión contigo. No hay amor a ti ni vida bajo tu influjo si no desemboca en el compromiso con los otros.</li>
<li>Tú, Jesús, has cumplido los mandamientos de tu Padre y así te has mantenido en su amor. Los mandamientos son tu misión o encargos del Padre: la de salvar a la humanidad (3,17; 12,47); liberando de la opresión de la Ley (2,13ss; 5,1ss); abriendo los ojos a los ciegos (11,1ss).</li>
<li>A los discípulos, que son obra de tu amor, ahora, Jesús, les  pides   como respuesta que cumplan los mandamientos que recibiste del Padre, transmitiendo la vida que han recibido.</li>
<li>De este modo, la realidad de salvación es verificable y la prueba será el amor a los hermanos: <em>nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a los hermanos (1Jn 3,14). </em>Sin ese amor no existe vinculación contigo, Jesús, ni experiencia del Padre. Sin amor Dios puede ser imaginado, pero no experimentado.</li>
</ul>
<p>2-  <em>Os he dicho todo esto para que participéis en mi gozo, y vuestro gozo sea completo. Mi mandamiento es éste: Amaos los unos a los otros, como yo os he amado (15,11-12).</em></p>
<ul>
<li>Tú, Jesús, prometes a tus discípulos y a mí tu gozo. El amor practicado produce la experiencia del amor. Por tu actividad en favor del hombre, tú participas del amor del Padre y pides a tus discípulos entregarse como te entregaste tú.</li>
<li>Pero tú, Jesús, compartes con ellos también tu propia alegría, la que procede del fruto de tu muerte y de tu experiencia del Padre para llevar a su colmo la de los discípulos.</li>
<li><em>Amaos los unos a los otros. </em>El sello de tu comunidad, Jesús, es el amor, que es también el fundamento de la misión (Jn 13,34). Ahora lo dices en relación con la misión.</li>
<li>Comunidad y misión son realidades inseparables: donde no hay comunidad de amor mutuo, no puede existir tu misión, Jesús. Como en tu misión manifestaste la presencia del Padre entre los hombres, así ha de hacerlo la comunidad; porque Dios sólo se hace presente y activo donde existe un amor como el tuyo, Jesús, expresado por tu mandamiento.</li>
<li>No se puede proclamar el mensaje del amor si no es apoyados en tu experiencia ni es posible ofrecer la alternativa al mundo injusto sin crear la nueva comunidad.</li>
</ul>
<p>3-  <em>Nadie tiene amor más grande que quien da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. En adelante, ya no os llamaré siervos, porque el siervo no conoce lo que hace su señor. Desde ahora os llamo  amigos, porque os he dado a conocer todo lo que he oído a mi Padre (15,13-15).</em></p>
<ul>
<li>Con esto, Jesús, expresas la cima del amor, que vas a llevar a cabo en tu muerte. Propones este principio para todos nosotros, tus discípulos: el amor supremo que podemos manifestar, es dando la vida por los hermanos. <em>Igual que yo os he amado (13,34; 15,12) </em>quiere decir la disposición a dar la vida.</li>
<li><em>Vosotros sois mis amigos…</em> Expresas, Jesús, la adhesión a tu persona en términos de amistad, como en la alegoría de la vid lo habías hecho como inserción voluntaria y permanente (15,4). La amistad está fundada en el parecido con contigo, Jesús, que crea la práctica del amor. Sí, esta amistad nace de la comunidad de ideal y de la común vivencia en la entrega a los demás. No se puede ser amigo tuyo, Jesús, si no es con el dinamismo del Espíritu, que lleva al amor de los hermanos.</li>
<li><em>No os llamo siervos… </em>El amor mutuo nos hace hijos de Dios y nos pone a los discípulos a tu mismo nivel, Jesús. Por eso nos llamas <em>amigos, </em>más tarde (20,17) nos llamarás <em>hermanos.</em></li>
<li>Tú, Jesús, siendo el centro del grupo, no te sitúas por encima de él. Quieres ser compañero de los tuyos en la tarea común. No somos tus discípulos siervos a sueldo de un señor, sino amigos que voluntariamente colaboran en la tarea (12,26).</li>
<li><em>Todo lo que oí al Padre os lo he comunicado. </em>Todo lo que nos has comunicado, Jesús, por haberlo oído del Padre, es su designio sobre el hombre y los medios para realizarlo. Son tu persona y tu actividad, Jesús, las que revelan al Padre (1,18), mostrando con tu actividad que el Padre es amor sin límite y trabaja a favor del hombre (5,17).</li>
</ul>
<p>4-  <em>No me elegisteis vosotros a mí, os elegí yo a vosotros (15,16).</em></p>
<ul>
<li>La frase expresa la experiencia de todo cristiano, que, aunque consciente de su opción libre, sabe que no puede atribuir sólo a su iniciativa la condición de miembro de la comunidad de Jesús. Su acercamiento a él ha sido una respuesta. Esta conciencia es el fundamento de la acción de gracias.</li>
<li><em>Y os destiné a que os marchéis, produzcáis fruto y vuestro fruto dure. </em>Los discípulos han de marcharse a recorrer, en medio de la humanidad, su camino hacia el Padre (14,6), el de su entrega progresiva a los demás. En la actividad, el Padre y Jesús estarán con ellos (14,23). El propósito de Jesús es llevar a cabo la creación del hombre; hacer hombres adultos, libres y responsables, animados por su mismo Espíritu, que reproducen sus rasgos en medio del mundo. A través de ellos se irá realizando la salvación.</li>
</ul>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/6%c2%ba-pascua-jn-15-9-17/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>&#8220;Permanezcan en mí y yo en ustedes&#8221;</title>
		<link>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/permanezcan-en-mi-y-yo-en-ustedes/</link>
		<comments>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/permanezcan-en-mi-y-yo-en-ustedes/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 03 May 2012 11:01:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fr. Benjamín Monroy, OFM</dc:creator>
				<category><![CDATA[Homilías]]></category>
		<category><![CDATA[6 de mayo de 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Juan 15 1-8]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aulajuanxxiii.com/?p=4387</guid>
		<description><![CDATA[5o Domingo de Pascua Homilía Dominical: Fray Benjamín Monroy, OFM Muy probablemente Jesús señaló los viñedos que estaban frente a él y les dijo a sus discípulos: “Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí”. Y ellos comprendieron lo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>5o Domingo de Pascua</p>
<h3>Homilía Dominical: Fray Benjamín Monroy, OFM</h3>
<p>Muy probablemente Jesús señaló los viñedos que estaban frente a él y les dijo a sus discípulos: “Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes, si no permanecen en mí”. Y ellos comprendieron lo que decía.</p>
<p>Entre mis recuerdos personales no está clara la diferencia entre la vid y los sarmientos, pero entiendo que a través de esta imagen Jesús quiere hablarnos de una unidad de vida. Nuestra relación con Jesús es vital y profundamente enraizada en él. El Señor es un apasionado de la vida y de la unidad. </p>
<p>¿Cómo entender y vivir esta unidad de vida a partir de la situación que vivimos? </p>
<p>En los últimos tiempos hemos experimentado de manera especial nuestra fragilidad, lo limitado de nuestras fuerzas. En situaciones como ésta nos vemos impulsados a apoyarnos, cobijarnos en algo o alguien más grande que nosotros; vincularnos, injertarnos a una fuerza superior para que sea posible soñar con un mundo mejor, más humano y fraterno. La sabiduría popular lo dice así: “Al que a buen árbol se arrima, buena sombra lo protege&#8221;. Y de esto nos habla precisamente el evangelio de hoy. </p>
<p>Nos invita a descubrir la necesidad de cultivar la unión profunda con Jesucristo. Hacer de él el origen vivo de nuestros proyectos y nuestras realizaciones. Para eso es necesario desarraigarnos y descentrarnos de nosotros mismo para poder arraigarnos y centrarnos en el Señor. Vivir unidos a Jesús nos da confianza y esperanza. Unidos a él podemos producir el buen vino que alegra el corazón. </p>
<p>El verdadero problema no es vivir envueltos en problemas y conflictos constantes. Nuestro gran problema es no buscar la fuerza interior que nos da Cristo para enfrentarnos a los problemas diarios de la vida. En él nuestra comunidad encuentra vida y estabilidad. Vinculados a él podemos vivir una existencia útil y llena de sentido. Y esto no se logra si no practicamos una intensa vida interior.</p>
<p>Nuestro mundo ha desarrollado de manera impresionante las comunicaciones: celulares, internet, radio y televisión&#8230; Basta apretar un botón para comunicarnos a cualquier lugar del mundo. Estamos extraordinariamente bien comunicados&#8230; pero hacia fuera. Desafortunadamente no atinamos a encontrar caminos que nos comuniquen con nuestro interior, con nuestro propio corazón, donde se encuentra la fuente de la vida espiritual, la Vid que da vida a los sarmientos. Por eso, a pesar de lo bien comunicado que estamos hacia el exterior existe, paradójicamente, poca calidad de vida, de afectos, de relaciones personales.</p>
<p>En el viaje hacia el propio corazón no hemos podido realizar los avances espectaculares que hemos logrado en la comunicación hacia el exterior. Aquí la tecnología no ayuda mucho. Sigue siendo un trabajo artesanal que requiere paciencia, esfuerzo, ganas, disciplina. Sin embrago, es muy gratificante. Nos hace gustar frutos sabrosos. Además, hay que lidiar con las “podas”. Dice Jesús que al sarmiento que da fruto el Padre lo poda para que dé más fruto. Sobre aviso no hay engaño. Las podas son dolorosas. Hay que ver las contrariedades y sinsabores de la vida con espíritu de fe. Son oportunidades para purificarnos, para templar nuestro espíritu lo mismo que se templa el hierro con el fuego.</p>
<p>¿Cómo es nuestra unión con Cristo? Se puede dar en diferentes niveles. Puede ser de tipo intelectual. El pensamiento de Jesús nos fascina. La belleza y coherencia del evangelio deslumbra incluso a los no cristianos. Podemos estar unidos a Jesús intelectualmente. Podemos hacerlo también recitando el Creo, Símbolo de la fe.<br />
Pero cuando Jesús habla de la reciprocidad entre él y nosotros — &#8220;permanezcan en mí y yo en ustedes&#8221;— nos damos cuenta que no basta con la adhesión doctrinal e intelectual. Hay algo más. Se trata de una unión más honda y profunda. Es una unión interior, vital, real, que pone en circulación, desde &#8220;la vid&#8221;, que es Jesús, hasta &#8220;los sarmientos&#8221;, que somos nosotros, la realidad transformante y divina que llamamos &#8220;gracia&#8221; y que nos capacita para producir &#8220;frutos buenos&#8221;. </p>
<p>Desde nuestra unión con Jesús, podremos abrazar la diversidad de hermanos y hermanas, los otros sarmientos, aceptando que ellos no tienen que pasar por nosotros para estar unidos a Jesús, que nosotros no somos el punto de conexión necesario. El centro no somos nosotros. El centro es Jesús.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/permanezcan-en-mi-y-yo-en-ustedes/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Evangelio 5º Domingo de Pascua, B</title>
		<link>http://www.aulajuanxxiii.com/evangelio_reflexiones/evangelio-5%c2%ba-domingo-de-pascua-b/</link>
		<comments>http://www.aulajuanxxiii.com/evangelio_reflexiones/evangelio-5%c2%ba-domingo-de-pascua-b/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 03 May 2012 11:00:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Evangelio de Juan</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciclo B]]></category>
		<category><![CDATA[Evangelio y Reflexiones]]></category>
		<category><![CDATA[6 de mayo de 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Juan 15 1-8]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aulajuanxxiii.com/?p=4380</guid>
		<description><![CDATA[&#8220;El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante&#8221; Juan 15,1-8 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: &#8220;Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #ff0000;"><em>&#8220;El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante&#8221;</em></span></p>
<h3>Juan 15,1-8</h3>
<p>En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: &#8220;Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.&#8221;</p>
<p>Palabra del Señor</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aulajuanxxiii.com/evangelio_reflexiones/evangelio-5%c2%ba-domingo-de-pascua-b/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>5º Pascua (Juan 15, 1-8)</title>
		<link>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/5%c2%ba-pascua-juan-15-1-8/</link>
		<comments>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/5%c2%ba-pascua-juan-15-1-8/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 03 May 2012 10:59:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Pbro. Pedro Olalde</dc:creator>
				<category><![CDATA[Homilías]]></category>
		<category><![CDATA[6 de mayo de 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Juan 15 1-8]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aulajuanxxiii.com/?p=4382</guid>
		<description><![CDATA[Homilía/Oración dominical Pbro. Pedro Olalde Biain 1-  Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. El Padre corta todos los sarmientos unidos a mí que no dan fruto y poda los que dan fruto, para que den más fruto (Jn 15,1-2). Tú, Jesús, eres la vid verdadera, y tu Padre es el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>Homilía/Oración dominical Pbro. Pedro Olalde Biain</h3>
<p>1-  <em>Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. El Padre corta todos los sarmientos unidos a mí que no dan fruto y poda los que dan fruto, para que den más fruto (Jn 15,1-2).</em></p>
<ul>
<li>Tú, Jesús, eres la vid verdadera, y tu Padre es el viñador. En el AT la vid o la viña era el símbolo de Israel como pueblo de Dios. Así dice Is 5,1-7: “<em>Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña: mi amigo tenía una viña en fértil colina… La viña del Señor de los ejércitos es la casa del Señor”.</em></li>
<li>Pero la afirmación de Jesús se contrapone a los textos del AT: <em>“Yo soy la vid</em> <em>verdadera”</em>. Sí, Jesús, tú eres la vid verdadera, el verdadero pueblo de Dios, formado por la vid con sus sarmientos. No hay más pueblo de Dios que el que se construye a partir de ti, Jesús.</li>
<li>Sí, tú, Jesús, has sido designado como la luz verdadera que se opone a la Ley (1,4-9), el verdadero pan del cielo, en contraposición al maná (6,32). Ahora te defines, Jesús, como el verdadero pueblo de Dios.</li>
<li>Como en el AT, es tu Padre, Jesús, quien ha plantado esta vid. Él mismo la cuida, demostrándole su amor (Is 5,1-7). La viña es cosa del Padre, porque es la comunidad que él ha fundado. Las imágenes <em>vid-viña</em> son equivalentes. Juan utiliza <em>vid </em>para mostrar su unidad y su único origen en ti, Jesús.</li>
<li>Me dices, Jesús, que todo sarmiento que esté vivo tiene que dar fruto, pues todo miembro tiene un crecimiento que efectuar y una misión que cumplir. Ya veo, mi querido Jesús, que el fruto es la realidad del hombre nuevo. La actividad, expresión del dinamismo del Espíritu, es la condición para que exista.</li>
<li>Un sarmiento no produce fruto, porque no responde a la vida que se le comunica. El Padre, que cuida de la viña, lo corta; es un sarmiento bastardo, que no pertenece a esa viña.</li>
<li>El Padre se encarga de podar su viña. Pero esta frase no es más que  el refrendo de la que el hombre mismo se ha dado; al negarse a amar y no hacer caso al Hijo, se coloca en la zona alejada de Dios (3,36).</li>
<li>“<em>Y a todo el que produce fruto, lo va limpiando para que dé más fruto”.</em> Quien ama tiene que seguir un proceso ascendente, un desarrollo, hecho posible por la limpia que el Padre hace.</li>
<li>El Padre hace que el sarmiento/discípulo sea cada vez más auténtico y le da mayor capacidad de entrega.</li>
<li>Como el trigo tiene que morir para producir fruto abundante (12,24), y la mujer ha de padecer para que nazca el hombre (16,21), también el sarmiento ha de ser limpiado.</li>
</ul>
<p>2-  <em>Vosotros ya estáis limpios, gracias a las palabras que os he comunicado. Permaneced unidos a mí, como yo lo estoy a vosotros. Ningún sarmiento puede producir por sí mismo, sin estar unido a la vid, y lo mismo os ocurrirá a vosotros, si no estáis unidos a mí (15,3-4).</em></p>
<ul>
<li>En el lavatorio de los pies, dijiste, Jesús, de los discípulos que estaban limpios (Jn 13,10). Sin duda, hablabas de una limpieza inicial, pues hay otra que es de crecimiento.</li>
<li>La 1ª es la que se realiza al insertarse en la vid, separándose del orden injusto, lo que exige de los discípulos la decisión de cumplir tu mensaje, Jesús (8,31). La 2ª se refiere a la fecundidad de esa inserción. Los discípulos que saben el mensaje, pueden ya empezar a dar fruto.</li>
<li>Sí, la purificación la produce la opción por ti, Jesús, que es el del amor. Este amor separa del mundo injusto y quita, por tanto, el pecado. Este mensaje se identifica con el Espíritu, el dinamismo del amor. Quien es dócil al Espíritu está puro y la práctica de su amor lo purifica cada vez más.</li>
<li>En referencia al lavado de los pies, no es el ser lavado lo que purifica, sino el lavar los pies a los demás; quien demuestra su amor, queda limpio.</li>
<li><em>Permaneced en mí…</em> Jesús, tú me invitas a renovar mi adhesión a ti. La unión contigo exige mi decisión por ti. Esta unión entre ti, Jesús, y tus discípulos es la condición para la existencia de tu comunidad, para su vida y para el fruto que debe producir.</li>
<li>¡Oh, cómo deseo, llegar a tener verdadero amor al hombre, amándote a ti, mi Jesús! (14.15).</li>
<li>Una cosa me queda clara, Jesús: que yo, como sarmiento, no tengo vida propia y así, no puedo dar fruto, sino que necesito tu Espíritu.</li>
</ul>
<p>3-  <em>Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece unido a mí, como yo estoy unido a él, producirá mucho fruto; porque sin mí no podéis hacer nada. El que no permanece unido a mí, es arrojado fuera, como los sarmientos que se secan y son amontonados y arrojados al fuego para ser quemados (15,5-6).</em></p>
<ul>
<li>Repites ahora tu afirmación primera, Jesús, en relación con los discípulos, no en relación con el Padre. Entre ti y los discípulos existe una unión íntima. La misma vida que está en ti circula en los tuyos.</li>
<li><em>El que permanece unido a mí, como yo estoy unido a él, produce mucho fruto.</em></li>
</ul>
<p>Lo que quiere decir esta sentencia es parecida a lo que expresa ésta otra de Juan 6,56: <em>Quien come mi carne y bebe mi sangre sigue conmigo y yo con él.</em></p>
<ul>
<li>Sí, esta frase explica el significado de la unión con la vid; consiste en comer su carne y beber su sangre, es decir, en asimilarse a su vida y su muerte, expresión de su amor. Esta asimilación a Jesús es la que produce el fruto.</li>
<li>A la decisión del hombre responde la de Jesús (15,4: <em>que yo me quedaré con vosotros</em>). En realidad, el que se compromete de ese modo con Jesús queda unido a él y participa de su misma vida; es una comunión permanente con él, como lo indica la imagen de la vid.</li>
<li><em>El que no permanece unido a mí es arrojado fuera… </em>El futuro del que se ausenta de la comunidad, por carencia de amor es “secarse”, es decir, la carencia total de vida. Así, quien renuncia a amar, renuncia a vivir.</li>
<li>Estos sarmientos cortados son un desecho: los recogen, los echan al fuego y se queman. El final es la destrucción. La muerte en vida acaba en la muerte definitiva, opuesta a la vida definitiva del que se asimila a Jesús (6,54).</li>
</ul>
<p>4-  <em>Si permanecéis unidos a mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo tendréis. Mi Padre recibe gloria cuando producís fruto en abundancia, y os manifestáis así como discípulos míos (15,7-8).</em></p>
<ul>
<li>Cuando en la comunidad reina ese ambiente de unión contigo, Jesús, y la entrega a tu misión, puede uno pedir lo que quiera: la sintonía contigo, en el compromiso por el hombre, establece la colaboración activa tuya, Jesús, con los tuyos. El tema de la petición y del fruto se encuentra al principio y al final  (15.7-8.16).</li>
<li>Pedir significa afirmar la comunión contigo, Jesús, y reconocer que la potencia de vida proviene de ti. El Espíritu, la fuerza de vida, es indivisible: es el mismo en ti, Jesús, y en los tuyos. Nuestra unión contigo, Jesús, hace que podamos disponer de la fuerza de Dios a favor del hombre (5,21.26), para continuar su misma actividad.</li>
<li><em>En esto se ha manifestado la gloria del Padre…</em> La gloria, que es el amor del Padre, se manifiesta en la actividad de los discípulos a favor del hombre (5,18).</li>
</ul>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/5%c2%ba-pascua-juan-15-1-8/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Buen Pastor</title>
		<link>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/el-buen-pastor/</link>
		<comments>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/el-buen-pastor/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 26 Apr 2012 11:01:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fr. Benjamín Monroy, OFM</dc:creator>
				<category><![CDATA[Homilías]]></category>
		<category><![CDATA[29 de abril de 2012]]></category>
		<category><![CDATA[Juan 10 11-18]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.aulajuanxxiii.com/?p=4364</guid>
		<description><![CDATA[4o Domingo de Pascua Homilía Dominical: Fray Benjamín Monroy, OFM La influenza ha hecho que mucha gente pierda su salario, la confianza, la salud, la paz, la libertad de reunirse con la multitud&#8230; La epidemia ha puesto de manifiesto nuestros temores ancestrales. Los antiguos romanos decían: “Peor que la guerra es el temor a la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>4o Domingo de Pascua</p>
<h3>Homilía Dominical: Fray Benjamín Monroy, OFM</h3>
<p>La influenza ha hecho que mucha gente pierda su salario, la confianza, la salud, la paz, la libertad de reunirse con la multitud&#8230; </p>
<p>La epidemia ha puesto de manifiesto nuestros temores ancestrales. Los antiguos romanos decían: “Peor que la guerra es el temor a la guerra&#8221;. Ahora podemos decir: “Peor que el virus es el temor al virus”. </p>
<p>Aunque la situación es dolorosa, no deja de contener una lección (es) positiva (as). Nos ha hecho recordar, entre otras cosas, que nuestra vida está siempre amenazada y no es fácil vivir con serenidad las situaciones difíciles, las experiencias dolorosas, los fracasos y las  incertidumbres de la vida. </p>
<p>Aunque vivimos en una época de avances tecnológicos impresionantes, un virus trastorna profundamente nuestra vida y nos pone de rodillas. ¿Dónde encontrar serenidad?</p>
<p>El notable filósofo Martín Heidegger pensaba que necesitamos abrirnos al misterio para aprender a vivir con serenidad la existencia. Decía: «La serenidad ante las cosas y la apertura al misterio coinciden. Nos ofrecen la posibilidad de comportarnos de una manera totalmente nueva en el mundo. Nos prometen un nuevo fundamento y un nuevo terreno sobre el que, dentro del  mundo, podamos estar y subsistir sin peligro alguno».</p>
<p>Tal vez no hemos intuido todavía que la verdadera serenidad nos envuelve cuando  aceptamos humildemente nuestra pequeñez y fragilidad, nos abandonamos confiados en las manos de Dios y nos dejamos guiar por Él. Nuestra serenidad es posible cuando comenzamos a pensar, sentir y vivir desde Dios.  Entonces todo cobra nueva luz. Todo se comprende de otra manera. Podemos distinguir lo esencial de lo secundario.</p>
<p>La emergencia sanitaria nos obliga a reducirnos a lo esencial: la convivencia familiar, el don de la vida, la necesidad de Dios, la experiencia de nuestra fragilidad. ¿Entenderemos la lección? </p>
<p>Ordinariamente no  sabemos distinguir lo esencial de lo secundario. Andamos a tientas como niños perdidos en un mundo difícil que creemos dominar, pero que nos  desborda con su misterio. No nos entendemos a nosotros mismos. Corremos tras la felicidad sin poder atraparla de  manera definitiva. Nos cansamos buscando seguridades, pero nuestro corazón sigue inquieto  e inseguro. Anhelamos algo grande y cuando lo tenemos ante nosotros o dentro  de nosotros, no sabemos reconocerlo.</p>
<p>Si lo vemos desde el tiempo litúrgico que vivimos, la contingencia sanitaria nos está invitando a resucitar. Y no olvidemos que para resucitar necesitamos morir. ¿A qué tenemos que morir? ¿Qué es aquello que ya está muerto y no le hemos dado sepultura? Se necesita que cada uno entre en un proceso de discernimiento para descubrir sus propias muertes y darles cristiana sepultura. Pero, sobre todo, descubrir los signos de vida nueva que están ya presentes y darles la bienvenida. No podemos resucitar si no dejamos a nuestros muertos en la paz del cementerio y nos abrimos a lo nuevo.</p>
<p>Tenemos la Palabra de Dios para saborear. Esta Palabra nos ilumina. Siempre es certera y sabrosa. Nos anima en tiempos de dificultades. Nos rescata de atolladeros en los que, por diversas circunstancias, nos hemos metido. </p>
<p>La Palabra nos dice hoy que tenemos un Buen Pastor: “Yo soy el buen pastor porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí”. “Conocer” para san Juan es amar. La relación del buen pastor con sus ovejas no es fría e impersonal, sino ardiente y apasionada. Es la relación más cordial y personal que existe.<br />
Cuando nuestra relación con Jesús es viva, confiada, gozosa, apasionada descubrimos que todo tiene una salida. No estamos abandonados. Siempre podemos tener esperanza.  El Padre nos espera. La segunda lectura nos ha dicho: “Miren cuánto amor nos ha tenido el Padre, pues no sólo nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos”. Ya desde ahora podemos caminar hacia Él bajo la guía serena del Bueno y Bello Pastor (en el original griego la palabra no es “bueno”, sino “bello”).</p>
<p>Y no hay nada ni nadie que tenga poder suficiente para arrebatarnos  de su mano. Ciertamente que existen muchos “lobos” que quieren alzarse como “pastores” del rebaño. Para eso, intentan confundir y apagar la voz de la verdad de Dios o arremeten contra los pastores que –con sus pecados y virtudes- se esfuerzan (nos esforzamos) por orientar a las comunidades cristianas. Pero, en último término, depende de nosotros. Sólo nosotros podemos soltarnos de su mano. </p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.aulajuanxxiii.com/homilias/el-buen-pastor/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

